El ecosistema del tenis profesional enfrenta una nueva crisis institucional. Figuras de la talla de Jannik Sinner, Carlos Alcaraz y Aryna Sabalenka han alzado la voz contra los cuatro torneos del Grand Slam, exigiendo una reestructuración profunda en el reparto de los ingresos y mejores condiciones de seguridad social.
El conflicto: ¿Un reparto injusto?
A pesar de que torneos como Roland Garros anunciaron un incremento del 9,5% en su bolsa de premios para la edición de 2026, la medida ha sido recibida con indignación por los jugadores. Los tenistas argumentan que el aumento es insuficiente y denuncian una falta de comunicación por parte de los organizadores.

El núcleo de la queja reside en la disparidad de los porcentajes de ingresos destinados a los protagonistas:
- Torneos ATP y WTA: Destinan el 22% de sus ingresos totales a premios para los jugadores.
- Grand Slams: El porcentaje destinado a premios cae drásticamente a un rango de entre el 13% y el 15%.
‘Project Red Eye’: La nueva fuerza de choque
A diferencia de las protestas de 2025 lideradas por la PTPA de Novak Djokovic, esta nueva ofensiva está encabezada por el grupo denominado ‘Project Red Eye’. Este colectivo reúne a la élite de ambos circuitos, incluyendo a Zverev, Medvedev, Gauff, Swiatek, Pegula y Paula Badosa, entre otros.
Sus demandas no se limitan al aspecto económico directo, sino que exigen que los Grand Slams se equiparen a los circuitos ATP y WTA en beneficios sociales:
- Destinar el 22% de los ingresos a premios.
- Creación de un fondo de pensiones.
- Implementación de seguros por lesiones.
- Garantía de bajas por maternidad.
Amenaza de boicot en el horizonte
La tensión ha escalado durante la celebración del Masters 1.000 de Roma. La número 2 del mundo, Aryna Sabalenka, ha llegado a sugerir la posibilidad de un boicot si no se atienden sus peticiones.
Mientras que el US Open (incremento del 20%) y el Open de Australia (16%) han mostrado mayor disposición a negociar, la postura unilateral de Roland Garros ha encendido la mecha. Se espera que a finales de mayo se produzca una reunión clave con la organización del grande francés, justo antes de conocer la postura que adoptará Wimbledon para su próxima edición.

