El destino de la liga más competitiva del planeta se encuentra a tan solo 90 minutos de teñirse de rojo y blanco. En un compromiso correspondiente a la jornada 37 de la Premier League, el Arsenal cumplió con su parte al vencer por 1-0 al Burnley en Londres, estirando la tensión al límite absoluto y consolidando un liderato que hace soñar a toda una generación de aficionados. Los Gunners ya no miran de reojo a nadie: dependen única y exclusivamente de sí mismos para romper una sequía histórica.
Con esta sufrida victoria, la pizarra de Mikel Arteta alcanza los 82 puntos en la cima, colocándose provisionalmente a cinco unidades de distancia de un Manchester City que marcha segundo con 77, pero que aún tiene un juego pendiente este martes frente al Bournemouth.
El testarazo de Havertz y el estallido del Emirates
El cuadro londinense saltó al césped consciente de la presión que cargaba sobre los hombros y asumió la manija del encuentro durante una primera mitad de claro dominio local. El termómetro del partido subió de temperatura cuando Bukayo Saka cayó en el área rival provocando las enérgicas quejas de Mikel Arteta y su banquillo, quienes reclamaban un penal que el colegiado principal, Paul Tierney, desestimó de inmediato al juzgar que fue el propio extremo inglés quien propició el contacto.
Sin embargo, el premio a la insistencia llegó por la vía favorita de la casa. En el minuto 37, haciendo válida la regla no escrita de la efectividad a balón parado de este equipo, Saka ejecutó un córner milimétrico al corazón del área chica. El internacional alemán Kai Havertz se elevó por todo lo alto, ganando la posición defensiva para conectar un fiero cabezazo que dejó sin opciones al arquero Weisz y firmar el 1-0 que desató la locura en las gradas.
Var con lupa y el suspenso del tramo final
La polémica arbitral que dará de qué hablar en las tertulias británicas se suscitó en la parte complementaria. El Burnley reclamó con vehemencia una posible tarjeta roja para Havertz tras una dura entrada con la suela por la espalda sobre Ugochukwu. La acción fue congelada y revisada minuciosamente por el VAR durante casi un minuto, pero el dictamen final perdonó al atacante alemán, quien se retiró de la escena únicamente con una cartulina amarilla.
En el último tramo, el Burnley adelantó líneas y merodeó con frecuencia el área local, exhibiendo orgullo pero también las carencias en la definición que terminaron por decretar su descenso en la presente campaña. El Arsenal tiró de oficio, defendió con suma responsabilidad sin arriesgar el balón y enfrió el partido hasta asegurar tres puntos que valen oro puro.

Cita con la historia: El fantasma de ‘Los Invencibles’
La mesa está servida para un desenlace de película en la última jornada de la temporada. El Arsenal busca poner fin a una espera de 22 años, remontándose a aquel mítico 2004 cuando alzaron su último título liguero de forma invicta. De conseguirlo, la vitrina del norte de Londres albergará la estrella número 14 de su historia en el campeonato inglés.
La ecuación es simple: si los Gunners derrotan a domicilio al Crystal Palace en la jornada 38, se proclamarán campeones sin importar lo que haga el Manchester City en sus respectivos duelos ante Bournemouth y Aston Villa. El trofeo está a una sola victoria de distancia.
Dato HupaSports
El Arsenal ha convertido la táctica fija en su arma más letal de la temporada en el fútbol europeo, anotando más del 30% de sus goles por la vía del tiro de esquina. El impacto de Kai Havertz en el cierre de la campaña ha sido providencial para el esquema de Arteta; con su gol ante el Burnley, el teutón registra su anotación más determinante en la carrera por el título, dejando al Manchester City de Pep Guardiola sin margen de error en su visita de mañana a Bournemouth.
