El Real Madrid atraviesa uno de sus momentos más oscuros en la historia reciente. A pocos días de visitar el Camp Nou para enfrentarse al FC Barcelona, el entorno merengue se encuentra sumido en el caos: reportes de peleas físicas en los entrenamientos, escapadas polémicas de sus estrellas y el fantasma de un segundo “Nadaplete” consecutivo tras la reciente eliminación de la Champions League a manos del Bayern Múnich.

El incidente Rüdiger-Carreras: ¿Bofetada en Valdebebas?
La tensión deportiva por los malos resultados estalló en la ciudad deportiva. Según diversos reportes de la prensa española, el veterano Antonio Rüdiger y el canterano Álvaro Carreras protagonizaron una fuerte discusión que habría escalado al plano físico.
Las versiones más graves aseguran que el defensor alemán le propinó una bofetada al lateral español tras un desacuerdo táctico. Este no es el primer roce entre ambos; ya en la Jornada 30, tras la derrota ante el Mallorca, las cámaras captaron a Rüdiger reprendiendo duramente al joven defensor.
Aunque Carreras publicó una historia en Instagram tratando de apagar el fuego, confirmando un “incidente aislado sin importancia ya resuelto”, el ambiente en el vestuario parece estar lejos de la armonía.

La escapada de Mbappé a Italia: Falta de compromiso
A la crisis interna se suma la polémica figura de Kylian Mbappé. El astro francés, quien se encuentra entre algodones por molestias musculares sufridas ante el Betis, no fue convocado para el duelo contra el Espanyol. Sin embargo, en lugar de centrarse en su recuperación en Madrid, fue visto en Italia junto a la actriz Ester Expósito.
Esta actitud ha caído como un balde de agua fría en el resto del plantel. Fuentes cercanas al club sugieren que los pesos pesados del equipo están molestos por la falta de profesionalismo del francés a tan solo una semana del Clásico, partido en el que el Barça podría coronarse campeón de Liga si derrota a los blancos.

Un Clásico de “vida o muerte”
Con la Liga prácticamente perdida y fuera de toda competición europea, el Real Madrid llega al Camp Nou con la necesidad de salvar el honor. Una derrota no solo significaría el título oficial para el Barcelona, sino que certificaría un fracaso rotundo por segunda temporada consecutiva. El técnico y la directiva se encuentran bajo la lupa mientras el vestuario, según las crónicas, sigue “en llamas”.
