El Trofeo Costa del Sol terminó con una escena completamente inesperada. Málaga y Fulham empataron 2-2 en La Rosaleda, pero el partido no pudo resolverse de la manera habitual debido a una polémica decisión del conjunto inglés.
El encuentro tuvo emoción hasta los últimos minutos. Fulham llegó a ponerse dos veces por delante en el marcador, pero Málaga consiguió igualar en el tramo final gracias a un penalti transformado por Eneko Jauregi.
La acción que terminó provocando el caos llegó después de ese empate. Álvaro Arbeloa, entrenador del Fulham, protestó airadamente las decisiones arbitrales y terminó siendo expulsado junto a un integrante de su cuerpo técnico.
Con el marcador igualado, los organizadores prepararon la tanda de penaltis para decidir al campeón del torneo. Sin embargo, el Fulham sorprendió al no presentarse para disputar la definición desde los once metros.

El conjunto inglés explicó que los penaltis no estaban incluidos en los acuerdos previos al partido. Además, disputar la tanda habría supuesto problemas con los horarios de regreso del equipo a Inglaterra.
Ante la ausencia del Fulham, los jugadores del Málaga se quedaron solos sobre el terreno de juego y realizaron un lanzamiento simbólico desde el punto de penalti, esta vez sin portero rival.
De esta manera, el Málaga fue proclamado campeón del Trofeo Costa del Sol en un desenlace completamente insólito. La imagen de los futbolistas celebrando el título mientras el Fulham ya había abandonado el campo rápidamente se hizo viral.
El partido dejó así uno de los finales más extraños de la pretemporada. La expulsión de Arbeloa, la negativa del Fulham a disputar los penaltis y la posterior celebración del Málaga convirtieron un amistoso en un episodio que difícilmente será olvidado.

