Un error defensivo en el tiempo agregado sepultó el sueño canalero, que fue superior pero pagó caro su falta de puntería.
La historia parecía escrita para Panamá. Ocho años después de su debut en Rusia 2018, la selección canalera regresó a una Copa del Mundo con la misión de borrar el amargo recuerdo de tres derrotas consecutivas y, de paso, inscribir su nombre en los libros de oro al conseguir su primer punto histórico en la máxima justa del futbol.
Pero el futbol, en su esencia más cruel, le tenía preparado un desenlace distinto. Un error en zona defensiva en el tiempo agregado permitió que Ghana, que había sido superada en varios pasajes del encuentro, se llevara los tres puntos con un gol de Caleb Yirenki al minuto 94, dejando a los panameños con las manos vacías y el sabor amargo de lo que pudo ser y no fue.
Personalidad panameña que no encontró premio
El conjunto dirigido por el danés Thomas Christiansen saltó al césped del Estadio Toronto con una propuesta valiente y bien estructurada. Lejos de replegarse ante el despliegue físico de las “Estrellas Negras”, Panamá plantó un bloque medio compacto que neutralizó las vías de progresión africanas y, con transiciones rápidas por las bandas, generó las aproximaciones más claras del primer tiempo.
El guardameta Orlando Mosquera, uno de los puntos altos de la noche, respondió con seguridad en los escasos remates de Ghana, mientras que la zaga canalera, liderada por el experimentado Fidel Escobar, se mostró firme y ordenada. En el complemento, Panamá dio un paso al frente y dominó la posesión del balón, llegando con peligro en varias ocasiones que estuvieron cerca de romper el cero.
Sin embargo, la falta de contundencia en el área rival —sumado a las intervenciones del portero ghanés— impidió que la ventaja se reflejara en el marcador. El gol se negaba una y otra vez, y el tiempo comenzaba a correr en contra de las aspiraciones canaleras.
El error que cambió la historia
Cuando el partido agonizaba y el empate sin goles parecía un desenlace inevitable que regalaba el ansiado punto a Panamá, ocurrió la jugada que terminaría por definir el destino del encuentro.
Corría el minuto 93 cuando Panamá ganó un tiro de esquina. En busca del milagro, Christiansen ordenó subir a sus defensas centrales, dejando la retaguardia expuesta. El centro no encontró rematador y el rechace largo cayó en los pies de un jugador ghanés, que lanzó un contraataque letal.
La zaga panameña, mal parada y con espacios gigantescos, no pudo cerrar los carriles. Caleb Yirenki, quien había ingresado desde la banca, acompañó la jugada a máxima velocidad y apareció en el segundo poste para empujar el balón y vencer la estirada de Mosquera. Silencio en las gradas de la afición canalera; euforia en el banquillo africano.
Fue el gol de la agonía, el gol que sepultó el sueño de un punto que ya se tocaba con los dedos.
Caleb Yirenki: el héroe inesperado
El autor del tanto, Caleb Yirenki, se convirtió en la figura de la noche. El delantero, que había ingresado al minuto 78 en sustitución de Mohammed Kudus, no había tenido mayor participación en el partido, pero su olfato goleador y su velocidad en la transición ofensiva fueron determinantes.
Con este tanto, Yirenki anotó su primer gol en Copas del Mundo y se ganó un lugar en la historia de su selección. “Sabíamos que Panamá era un rival ordenado, pero también sabíamos que en los minutos finales podíamos encontrar espacios. Mi gol es para todo el equipo y para nuestra gente”, declaró el atacante al término del encuentro.

Declaraciones: el lamento de Christiansen
En la conferencia de prensa posterior al partido, el técnico panameño Thomas Christiansen no ocultó su decepción, aunque destacó el desempeño de su equipo:
“Es un golpe muy duro, porque el equipo hizo méritos para llevarse al menos un punto. Dominamos, tuvimos ocasiones y controlamos a Ghana durante gran parte del partido. Pero el futbol se define en detalles, y en una jugada a balón parado en el minuto 93, un error de concentración nos costó carísimo. Esto duele, pero debemos levantarnos porque el torneo sigue y aún tenemos oportunidades”.
Por su parte, el guardameta Orlando Mosquera, quien tuvo una actuación destacada con al menos tres atajadas clave, expresó:
“Duele en el alma porque lo dimos todo. Sabíamos que este partido era una oportunidad histórica para sumar, y nos vamos con las manos vacías. Pero esto es un Mundial, no podemos bajar los brazos. Hay que corregir los errores y pensar en el próximo rival”.
