El histórico defensor español Sergio Ramos está muy cerca de convertirse en nuevo propietario del Sevilla FC luego de alcanzar un acuerdo con los principales accionistas del club junto al fondo de inversión Five Eleven Capital, en una operación valuada entre 400 y 450 millones de euros.
De acuerdo con reportes surgidos en España, las negociaciones avanzaron de forma positiva tras varias reuniones celebradas en Sevilla, donde participaron representantes de las familias Del Nido, Carrión, Castro, Guijarro y Alés, además del propio Ramos, acompañado por su abogado Julio Senn y Martin Inx, CEO del grupo inversor.
El acuerdo contempla la compra de aproximadamente el 60% al 80% de las acciones del club andaluz, aunque la operación todavía debe oficializarse mediante la firma de documentos y recibir la aprobación del Consejo Superior de Deportes (CSD).
La intención del exjugador del Real Madrid, PSG y Monterrey sería encabezar una profunda reestructuración deportiva y económica del Sevilla, institución que atraviesa uno de los momentos más complicados de su historia reciente tanto en lo financiero como en lo futbolístico.

Uno de los puntos más delicados de la negociación fue la deuda del club sevillano. Sin embargo, una auditoría realizada por la firma internacional KPMG confirmó que el pasivo ronda los 85 millones de euros, cifra menor a la esperada y que terminó destrabando la operación.
Sergio Ramos ya había mostrado interés en adquirir al Sevilla desde finales de 2025, cuando comenzaron los primeros acercamientos. Posteriormente, ambas partes firmaron una carta de intención que otorgó exclusividad al grupo inversor para continuar las negociaciones hasta finales de mayo de 2026.
La posible llegada de Ramos a la dirección del Sevilla representa un hecho histórico para el club donde inició su carrera profesional y del que es considerado uno de los máximos referentes de su historia.
Actualmente, el Sevilla vive una campaña complicada en LaLiga y todavía existe el riesgo de descenso, situación que incluso fue tomada en cuenta durante las negociaciones, ya que una caída a Segunda División modificaría considerablemente el valor final de adquisición.
Mientras tanto, la afición sevillista permanece atenta a la resolución oficial de una operación que podría cambiar el rumbo institucional del club para los próximos años.

